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08/02/2016

Entrevista al fundador y consejero delegado de Scutum

por cortesía del DIARI ARA.

Carlos Sotelo fundó Scutum para desarrollar una motocicleta eléctrica con baterías extraíbles que todavía no ha llegado al mercado.
Se necesitan recursos y encontrar un modelo que ayude a impulsar las ventas a particulares. De momento, se conforma con un primer producto que vende desde el año pasado: un scooter enchufable para flotas de empresas. Ya ha vendido motos en Correos, Burger King y algunas unidades en Amazon. En paralelo, esta start-up, que tiene Repsol y La Caixa como socios inversores, sigue buscando recursos para avanzar en sus planes.

Queríais hacer una moto para particulares y habéis acabado haciendo una para flotas. ¿Hay diferencias?

Estuvimos diez meses desarrollando un scooter eléctrico urbano, que es el S01, la moto de cliente particular que todavía no hemos lanzado. Vimos que solucionábamos un problema que es la falta de infraestructura de recarga, porque incorporábamos baterías extraíbles que podían ser intercambiables o cargables en casa. Pero el mercado aún no está suficientemente maduro, por eso hubo que redirigirse hacia las flotas de empresas con otro tipo de moto robusta que nos ha dado buen resultado. Vendimos 140 unidades y este año queremos hacer medio millar. Para no perder dinero, pero, hay que llegar al millar de motos, y eso esperamos hacerlo en 2017.

Estamos hablando de números muy bajos de ventas. ¿Cuándo llegará este estallido de la movilidad verde que hace años que se augura?

Las ciudades se están cerrando cada vez más a la contaminación. Es cierto que el mercado de la moto eléctrica está muy verde en toda Europa, no sólo en España, y que se habla desde hace muchos años, pero no se ve. La realidad, sin embargo, es que la necesidad está y estará aún más, y hasta ahora no había un producto bastante maduro en el mercado. Pienso que todas las motos por debajo de los 125 cc serán eléctricas. Cuando? Esto depende de los fabricantes, no de la gente.

Algunas marcas dicen que echan de menos un mercado más maduro.

La gente ya está concienciada. Si preguntas a alguien si prefiere la moto eléctrica para circular en ciudad, en un 90% de los casos te dirán que sí. Pero yo no iré en moto eléctrica si es cara, si es de mala calidad o si no soluciono el problema de la recarga. El primero que lo resuelva venderá motos, venderá muchas.

 La batería extraíble, ¿que fabricantes, como vosotros, proponéis? ¿es la solución para arrancar ventas?

Lo primero que debe avanzar es el precio. El mercado de la moto es un mercado de precio y el hecho de que sea más alto hace que no se vendan. Si haces que la batería no sea parte de la moto, si no que se pueda extraer, el precio baja fuerza. Y si hay juntas que se puedan intercambiar en lugares como gasolineras, ganas aún más.

Esto requiere poner de acuerdo toda una industria e intereses diversos.

Es un problema industrial en el que juegan muchas partes. Nosotros tratamos de resolverlo incorporando Repsol en el proyecto. Ellos pueden hacer realidad el intercambio de las baterías, por ejemplo. A nivel de los fabricantes, la industria es muy pequeña y cada uno hace lo que puede porque no hay volumen.

La patronal española Anesdor ¿puede ser un vehículo para hacer lobi?

Anesdor es la asociación más grande que hay en España de empresas de motos, pero ha pasado de ser la de fabricantes locales a ser la de importadores. Ya no representa a la industria sino las marcas importadoras. Anesdor sólo defiende los intereses de las grandes marcas, que no están por el tema eléctrico, algunas porque no quieren y otros porque no pueden porque, de momento, no ven retorno a la inversión. En toda Europa se matriculan menos de 5.000 motos eléctricas al año, contra los 1,1 millones de combustible tradicional.

En Cataluña ya hay un buen número de nuevas empresas que trabajan en sus propios modelos de moto eléctrica.

A pesar de haber perdido las fábricas instaladas y dejarse de producir más de 250.000 motos al año, la industria auxiliar ha resistido. Son empresas con conocimiento y con mucha tradición y esto hace posible que se pueda hacer una motocicleta desde abajo. En el caso de Scutum, el 60% de las piezas que utilizamos se fabrican en Cataluña. El gran reto son las celdas de las baterías eléctricas, que las importamos porque aquí no se producen. Sería necesario que una gran empresa se pusiera, pero son proyectos muy costosos.

Los pequeños fabricantes catalanes han dado pasos para desarrollar un modelo de moto eléctrica conjunto este año. ¿En qué fase está el proyecto?

Trabajamos desde Clustermoto, que quiere impulsar la moto eléctrica, y los fabricantes que nos hemos sumado a este proyecto estamos trabajando intensamente con la Generalitat. Lo que se quiere hacer es partir de una moto ya existente, y parece que la nuestra es la que tiene más números. El objetivo es que el vehículo pueda ver la luz el próximo año, pero quedan temas por discutir. El primero es crear la sociedad conjunta y repartir las participaciones entre las empresas y la Generalitat, si finalmente entra, aparte de garantizar financiación.